“Lo encontré de frente, en uno de los cubículos [de los baños del camping] con la puerta entreabierta, con los pantalones bajados y masturbándose. Al verme, abrió un poco más la puerta para exhibirse mejor”. La concejal de Aranjuez Ahora Pamela Casarrubios explica en una carta la agresión sexual de la que fue víctima la noche del 22 al 23 de julio en un camping de Oliva (Valencia). Casarrubios detalla cómo un hombre la espió en los urinarios y posteriormente se masturbó en uno de los retretes, dejando la puerta para exhibirse en su presencia. (Puede leer la carta completa aquí).

La edil narra que después de que sucedieran los hechos, lo puso en conocimiento de la Policía Local y la Guardia Civil, sin que eso sirviera para que se buscara a su agresor. “Me dio mucha lástima y me hizo sentir mucho peor ver como la policía normalizaba el hecho haciendo ver que había pasado nada cuando acababa de ocurrir una agresión sexual” asegura Casarrubios en declaraciones a El PERIÓIDOCO DE ARANJUEZ. “Se crea un vacío legal que provoca que las denuncias no lleguen a nada. Te dicen prácticamente que no denuncies porque va a ser muy difícil probarlo”, censura.

Pasividad policial

Casarrubios critica que “la actitud de la guardia civil y de la policía municipal fue de tal pasividad que me disuadió de la utilidad de poner cualquier denuncia, y sólo pude pasar la noche despierta, preocupada por si ese hombre regresaba al camping, atenta a los sonidos que rodeaban la parcela, sin poder dejar de pensar que si el vigilante sospechaba o sabía quién era, sin duda no sería la primera vez que pasaba algo así”.

“Lo más alarmante, sin embargo, lo que motiva principalmente esta carta, no es en sí la agresión sino su normalización, su impunidad, la connivencia —aunque sea solo por inercia, por formas de machismo más o menos inconscientes— de las autoridades con el agresor y su quitarle importancia, su falta de empatía y de respeto hacia la agredida”, asegura.

La concejal enmarca el caso dentro de “las múltiples agresiones que sufrimos cotidianamente las mujeres y que quedan invisibilizadas por una sociedad a la que aún le falta mucho por avanzar en la igualdad entre hombres y mujeres” y explica que que ha decidido hacer público los sucedido para “contribuir a que las agresiones machistas dejen de ser impunes”.

Niños en las inmediaciones

La agresión se produjo en torno a las 12 y media, una hora en la que aun había niños jugando en las inmediaciones. La propia hija de la concejal había acudido poco antes a los servicios. Casarrubios detalla que después del incidente, se enfrentó a su agresor para que abandonara el lugar: “Le grité hasta que salió del baño, aunque al principio opuso cierta resistencia. Le grité y le increpé hasta que conseguí que se subiera a la bicicleta. Me dijo que él no era de ese camping y que no me pusiera tan violenta, y se dirigió hacia la salida mientras yo escuchaba a los niños que jugaban alrededor del baño y no dejaba de pensar qué habría ocurrido si hubiera entrado alguno. Mi propia hija acababa de ir poco antes que yo”.

La concejal concluye su misiva animando a las mujeres a no quedar en silencio ante este tipo de ataques: “Es esencial denunciar el gran abanico de agresiones que sufrimos las mujeres, desde el piropo en la calle hasta el roce del pantalón en el metro, desde la violencia directamente física a todas y cada una de las formas de acoso sexual y psicológico que, por el mero hecho de ser mujeres, nos vemos obligadas a sufrir y luchar día tras día”.