Billete de 100 euros. Foto: Pixbay.

La Tahona, frente al colegio Apóstol Santiago, ha sufrido en los últimos meses dos estafas por parte del trileros del cambio. Una vez en el obrador y otra en la cafetería del establecimiento. La primera en noviembre y la última en junio. Los cacos, en ambos casos, entregaron un billete de 100 para pagar algo que costaba menos de dos euros. Diversas manipulaciones con el cambio, y el uso de un compinche, consiguieron confundir a la camarera para que perdiera la cuenta y, tras varios intercambios de billetes y monedas, terminara con 50 euros menos en la caja.

En los dos casos, la estafa fue perpetrada por las mismas personas: una mujer de más de 40 y un veinteañero. En cada ocasión se intercambiaron el protagonismo en la conversación mientras el otro ejercía de acompañante.

Paz Reino, gerente del local,  explica a El PERIÓDICO DE ARANJUEZ que “lo hacen muy rápido y tienen totalmente planificado cómo conseguir llevarse el dinero. Después de pagar con 100 euros dicen que sí tienen cambio para pagar justo en monedas y empiezan a reconstruir la operación pidiendo varias veces el cambio de billetes. Al final generan tanta confusión que acaban yéndose con más dinero”.

¿Cómo lo hacen? Este timo ha sido reproducido en muchas ocasiones y existen diferentes variaciones a la hora de manipular el cambio, pero la básica es la siguiente.

-El primer paso es el pago de algo de escaso valor con un billete de 100 euros. El dependiente entrega el cambio, normalmente un billete de 50 (esto es clave para que el timo funcione), dos billetes de 20, uno de cinco y monedas.

-Entonces el timador asegura que acaba de percatarse de que sí tiene cambio suficiente para abonar lo justo con monedas. Paga justo antes de exigir la devolución y en lo que dependiente se da la vuelta se guarda el billete de 50 que ha recibido.

-Es ahí cuando empieza el birlibirloque monetario. Ahora pide que le cambien los billetes pequeños (de 20, 10 o 5), y las monedas, por uno de 50.

-El dependiente les entrega el nuevo billete de 50 antes de recibir la entrega del dinero equivalente. De nuevo vuelve a haber sobre la mesa 100 euros, los billetes y monedas del primer cambio (menos el billete de 50 inicial que recordemos que el delincuente se ha guardado), más el nuevo billete de 50 que el dependiente acaba de entregar.

-Con esos 100 euros sobre la mesa, el timador pide que se los cambien por el billete de 100 que él había entregado al principio de la operación. Al final sale con su billete de 100 inicial y uno de 50 proveniente de la caja registradora.

Del segundo 22 al 1:22 del siguiente vídeo puede verse cómo se produce este timo. Lugar indeterminado / Fuente: Youtube. 

En el caso de la Tahona emplearon varios cambios de billetes más para ampliar la confusión y se valieron del uso de un compinche que apoyaba las cuentas del timador que ejercía de interlocutor. Además, se sirvieron de que el local estaba muy concurrido.

En el último timo, los delincuentes incluso prepararon una actuación. Tras la primera estafa, en La Tahona ya estaban prevenidos y habían dejado de aceptar billetes de 100. No obstante, los timadores habían estudiado el local: escogieron a una camarera distinta, forzaron a que les aceptaran el billete de 100 aduciendo una supuesta amistad con el dueño del negocio, de quién sabían el nombre, y esgrimieron trabajar en una peluquería cercana inexistente.

Tras esa introducción, repitieron la jugada. Toma 100, espera que tengo suelto, cámbiame este billete, ahora cámbiame el otro… y volvieron a salir con más dinero del que entraron.

Pero este intento de estafa no es el único que ha padecido el local en las últimas semanas. Hasta en tres ocasiones han intentado pagar con billetes falsos de 50. Concretamente tres miércoles consecutivos: el 31 de mayo, el 7 de junio y 14 de junio ¿Casualidad o trabajo en equipo?

En dos ocasiones lo consiguieron, en la última no. Paz Reino, responsable del establecimiento, fue quién se percató de la falsedad de este último billete. “Compramos un rotulador para comprobar la validez de los billetes y al pintarlo salió negro, que significa que es falso. La mujer, que había sido muy cariñosa y me había estado diciendo guapa, cariño y cosas así, cuando se lo dije, aseguró que se lo acababan de dar en una tienda y que iba al coche y enseguida volvía para pagar. No lo hizo”.

La descripción de la delincuente, de quién nos enseña una imagen, y la literalidad de las palabras son exactamente las mismas que las que otro encargado de un local de restauración detallaba a este diario, tras sufrir el mismo intento de estafa.