Eva, Roberto Carlos, Oriol y Candela, ribereños en Recife (Brasil).

Eva Rollán (37) vive en la ciudad brasileña de Recife, uno de los entornos más espectaculares del país carioca, hasta donde se trasladó hace dos años con su marido Roberto Carlos Martínez -también ribereño- y sus hijos mellizos Oriol y Candela.

Hablamos con ella sobre distintos aspectos de la cultura de Brasil, su vida familiar en una localización paradisíaca como la de Recife y aprovechamos para conocer de primera mano esta ciudad costera, capital del Estado de Pernambuco, a la que cualquiera querría ir, no ya a vivir, sino solo unos días de vacaciones.

P: ¿Por qué os fuisteis a vivir a Recife?

R: Ofrecieron una oportunidad de trabajo a mi marido y decidimos embarcarnos en una nueva aventura toda la familia. Pusimos rumbo a Recife nosotros dos y nuestros hijos Oriol y Candela, que por aquella época tenían año y medio.

P: ¿A qué os dedicas? 

R: Mi marido es ingeniero y trabaja en una eléctrica y yo soy diseñadora gráfica.

Recife, ubicada en el nordeste de Brasil, es la capital del Estado de Pernambuco.

P: ¿Qué puedes contarnos sobre la ciudad?

R: Vivimos en un entorno natural paradisíaco, el clima es buenísimo y puedes disfrutar de la playa todo el año. Además Recife es una gran ciudad que cuenta con varios millones de personas. Allí puedes encontrar de todo.

P: ¿Cómo es tu día a día?

R: El día a día se resume más o menos igual que allí, la diferencia es el clima y el entorno. Llevar a los niños al colegio, ir al parque o la piscina etc.

Cuando realmente cambia son los fines de semana: puedes acceder a infinidad de cosas como paseos en bugy o en barco, disfrutar de playas desiertas, piscinas naturales, cachueiras, comer un pescado fresco a la orilla del mar, una infinidad de actividades.

Además, tenemos aulas de portugués y estamos aprendiendo a bailar forro, el baile típico de la zona de nordeste.

Roberto Carlos, Eva, Candela y Oriol, con Papá Noel

P: Para los niños vivir en un lugar como Recife debe ser espectacular.

R: Sí, es una experiencia súper recomendable para los niños. Son mellizos: un niño y una niña y tienen tres años. Ellos se han integrado perfectamente.

Van a una escuela en la reserva do Paiva, que está situada a cinco minutos andando de casa. Cuatro horas por la mañana, de 7 a 11. En la escuela hablan portugués e inglés, y en casa hablamos español.

P: ¿Cómo es la gastronomía?

R: La comida nordestina es muy variada desde carne. Churrascos que son las barbacoas, la típica feijoada, tapioca, macaxeira, e infinidad de pescados y mariscos, etc.

P: Por otra parte, en esa zona el horario solar es muy diferente.

R: Aquí amanece muy temprano. Al estar situados más cerca del ecuador, suele amanecer a las 5 de la mañana, y anochece a las 5 de la tarde por lo que se suele seguir el  ritmo solar. Se madruga mucho y termina el día más pronto. La comida se hace a las 11:30 de la mañana.

La familia vivía, hasta hace poco, en esta urbanización frente al Atlántico.

P: ¿Cómo son los brasileños?

R: El carácter de los brasileños es abierto, cercano y relajado. Creo que se debe al clima.

Son un pueblo muy sociable, pero la puntualidad allí es un tema poco arraigado (risas). Los horarios para ellos son relativos, pueden quedar a una hora y presentarse hora y media más tarde y nadie se sorprende o se extraña. Aquí esto es como nuestros 5 minutos de cortesía.

P: Brasil es el país del fútbol por excelencia. ¿Se nota?

R: Yo no soy muy fan, pero aquí todos siguen las ligas europeas y conocen todos los jugadores. Mucha gente juega al fútbol y es algo muy presente en el país.

“Es una experiencia súper recomendable para los niños”, explica Eva.

P: ¿Qué es mejor de Recife?

R: El poder vivir en la playa, con un clima y un entorno inigualable.

P: ¿Y lo peor?

R: La diferencia qué hay entre las diferentes clases sociales. Y claro está, la ya sabida inseguridad, pero sabiendo dónde ir y donde no, no hay mayor problema.

P: ¿Qué echas de menos de Aranjuez?

R: Mi familia, mis amigos, el día a día y la comida.