Beatriz Jacoste Lozano, una ribereña en Bolonia.

Beatriz Jacoste Lozano (25) vive en Bolonia desde hace dos años, cuando se trasladó para comenzar a colaborar con la ONG italiana Future Food Institute. Allí desarrolla unos talleres de aprendizaje infantil a través de la cocina que ella misma ha diseñado. Además, compagina esta tarea con el estudio de un máster en educación alimentaria.

Hacemos, a través de la experiencia de Beatriz, una excursión por Bolonia, aunque sí te planteas ir a conocer la ciudad -uno de los mayores espectáculos monumentales de Italia- te aconsejamos que estés atento a sus recomendaciones para visitarla.

Hablamos con ella sobre su vida allí, las diferencias y similitudes culturales, los 7 secretos de Bolonia y la gastronomía de la región (Emilia Romagna), una de las más afamadas del mundo y que incluye algunas de las exportaciones más conocidas del país como el queso parmesano o el vinagre balsámico de Módena. Además nos sorprende con una curiosidad sobre la salsa boloñesa que probablemente no conozcas. Ah, y un consejo, en Italia no te pidas un café con leche después de comer…

Pregunta: ¿Por qué te fuiste a vivir a Bolonia?

Respuesta: Me fui a vivir a Bolonia hace dos años para empezar a trabajar para el Future Food Institute. Empecé con ellos, el Food+Tech Kids Lab en el que desarrollamos actividades de innovación, tecnología y educación en torno a temas relacionados con el sector alimentario.

P: ¿Cómo surgió la oportunidad de ir trabajar allí?

R: Estaba trabajando en Aranjuez, donde inicié unos talleres para niños en los que aprendían inglés, cultura y costumbres internacionales a través de la cocina. Empecé esto como un hobby pero me sorprendió lo bien que funcionó y empecé a desarrollar un modelo de aprendizaje a través de la comida.

Aunque me encantaba lo que estaba haciendo en Aranjuez, quería tener un alcance e impacto mayor, por lo que empecé a considerar participar en algún concurso de la Unión Europea para conseguir fondos y hacer algo más grande pero no me permitían presentar mi proyecto al no pertenecer a una organización. Empecé a pensar que era el momento de proponer mi proyecto dentro de una organización, y así encontré el Future Food Institute y viajé hasta Bolonia para conocer a la fundadora, Sara Roversi, y compartir con ella mi idea.

Beatriz durante un taller con niños (Food Innovation Kids Lab).

P: ¿En qué consiste el proyecto?

R: Organizo talleres en los que los niños se convierten en pequeños emprendedores e innovadores por un día y tienen que crear un producto o un servicio para solucionar un reto… siempre relacionado con el sector alimentario. A través de la metodología que utilizamos que se llama Design Thinking, no sólo consiguen entender los problemas globales que afrontamos como la sostenibilidad, la malnutrición, la obesidad, etc. de forma divertida sino que adquieren competencias muy necesarias como el trabajo en equipo y la creatividad, que desgraciadamente, no tienen todo el protagonismo que debieran tener en el colegio.

A parte del Kids Lab (los talleres con niños), con el Future Food Institute, organizamos y participamos en eventos clave a nivel internacional para colaborar con líderes de los sectores tanto público como privado y ser parte de la revolución que necesita el futuro de la alimentación.

P: ¿Qué puedes contarnos sobre la ciudad?

R: Bolonia tiene siete secretos repartidos por la ciudad. Algunos de ellos son: un canal que se ve desde una ventanita y que te hace creer que estás en Venecia y unas flechas clavadas en unos arcos con una bonita leyenda. Un buen turista no se los puede perder. Mi favorito está en el Palazzo Re Enzo!

La ciudad está rodeada de colinas así que puedes encontrar naturaleza a dos pasos de la ciudad y disfrutar de una buena tabla de embutidos (tagliere di salumi) y un Lambrusco, viendo la ciudad desde lo alto.

Beatriz y su padre, con las Torres Asinelli (S. XIII) de fondo.

P: Bolonia es una de las ciudades italianas más espectaculares a nivel monumental. ¿Qué recomendarías ver a alguien que quiera ir a conocer la ciudad un fin de semana?

R: Es una ciudad fácil de conocer en un fin de semana ya que todo está muy concentrado en la misma zona. Recomendaría empezar por Piazza Maggiore donde podrán ver San Petronio, que es la iglesia más espectacular de la ciudad.

En esa misma plaza, encontrarán la Fontana di Nettuno ( una fuente que esconde uno de los siete secretos); Palazzo Re Enzo, donde se organizan eventos gastronómicos y musicales con asiduidad; unos arcos bajo este mismo palacio, que esconden mi secreto favorito y la Sala Borsa, en la que podrán caminar sobre unas ruinas romanas sobre las que se erigió este edificio que es actualmente la biblioteca más grande de Bolonia.

Continuaría yendo hacia el teatro del Archiginnasio (donde se estudiaba anatomía) para a continuación, comer por la zona del Cuadrilátero, en la que recomendaría ir a Simoni y pedir un tagliere royale para probar los embutidos y quesos de la zona… ¡Una delicia!

Si les quedan fuerzas para subir a la torre Asinelli lo recomendaría para bajar la comida, pero atención que son casi 500 escalones. Para tomar el aperitivo italiano recomendaría ir a Casa Mighetti o a Piazza di Santo Stefano, donde podrán ver también una de las iglesias más curiosas que he visto nunca ya que alberga en su interior, siete iglesias de diferentes épocas.

P: ¿Cómo es tu vida allí?

R: Divertida e intensa. Estoy haciendo un máster en una ciudad cercana a Bolonia así que me paso gran parte yendo y viniendo en el tren. Cuando llego por la noche, salgo a tomar el aperitivo con amigos o me siento a leer un libro en Piazza Minghetti…mi favorita!

P: ¿De qué es el máster? ¿Y por qué decidiste estudiarlo?

R: Es un máster en innovación alimentaria (Food Innovation Program). Es uno de los programas más increíbles de los que hubiera oído nunca hablar y teniendo en cuenta que quiero trabajar en el sector alimentario y que quería tener una visión holística del mismo, era perfecto para mi.

El programa es muy poco convencional, ya que no hay asignaturas ni notas. Los alumnos trabajan junto con empresas y organizaciones del sector para tratar de diseñar soluciones innovadoras a sus retos. Este año, trabajamos con empresas como Barilla, Tetra Pak, un gobierno local, la empresa que gestiona los comedores en los colegios del país y empresas del sector ganadero, entre otras.

Lo más impresionante del programa, es el viaje que hice con todos mis compañeros como parte del currículum académico. Visitamos las 8 capitales globales (Singapur, Shanghai, Kyoto, Seúl, California, Boston, Nueva York, Amsterdam, Tel Aviv y Londres) para conocer las últimas innovaciones en temas alimentarios y estar un paso más cerca del futuro.

Plaza Mayor de Bolonia.

P: Ya que hablas de comida… ¿Es tan típica la salsa boloñesa en la ciudad cómo lo es en el resto del mundo? Además tienes Módena y Parma cerca… ¿Qué puedes contarnos sobre la gastronomía?

R: Curiosamente, los espaguetis a la boloñesa son una invención bastante americana pero sí que está inspirado en el plato estrella de la ciudad que es tagliatelle al ragú. Son tallarines (hechos normalmente a mano y de pasta fresca) con una salsa de carne, pero con mucho menos salsa de tomate de la que nosotros ponemos. También añaden queso parmesano (Parmiggiano Reggiano) rallado encima, pero de una cuña de queso que no falta en el frigorífico de ningún italiano… Nunca del queso rallado en polvo que se añade en España. Eso es un sacrilegio para ellos.

Toda la región a la que pertenece Bolonia (Emilia Romagna) es una de las zonas del mundo más prolíficas y afamadas en cuanto a productos gastronómicos. Muchos la llaman la Food Valley, ya que vienen de aquí productos de renombre internacional como el jamón de Parma, el queso Parmesano, el vinagre Balsámico de Módena, los tortellini, los tagliatelle al ragú (parecido a los espaguetis a la boloñesa), etc.

Bolonia por ejemplo, tiene como lema de la ciudad: Bologna, City of Food (Bolonia, ciudad gastronómica). Para un amante de la gastronomía, es una región que no se puede perder.

P: En España siempre asumimos que los italianos son parecidos a los españoles, aunque ellos mismos diferencian bastante entre el norte y el sur del país ¿Qué diferencias y similitudes de carácter encuentras?

R: Es un debate constante en el país, y crea rivalidades a mi parecer, absurdas. Trato de huir de los estereotipos, y aunque a primera vista parezca que los ciudadanos del sur son más similares a los españoles porque les gusta la fiesta, son alegres y viven el día a día, me parece una visión altamente reduccionista y que no se ajusta a la realidad en cuanto conoces a una persona a un nivel más profundo. Los italianos afirman que España y los españoles son muy parecidos a los italianos del sur.

En Bolonia, no se perciben tanto las diferencias porque es una ciudad muy heterogénea y multicultural por lo que es difícil identificarla como una ciudad septentrional italiana. Además, yo me relaciono con muchos extranjeros así que me resulta difícil describir las diferencias entre los italianos del norte y del sur.

Sí que es verdad que cuando llegué, me resultó difícil hacer amigos y me extrañaba que los compañeros de trabajo no me propusieran hacer algún plan y que en cambio, me resultaba más fácil hacer amigos extranjeros. Pero me di cuenta, de que, al igual que en España y en cualquier parte del mundo, un expatriado siempre tiene más fácil salir con otros que están en su misma situación (sin amigos ni familia). Se está más predispuesto a organizar eventos y acoger con los brazos abiertos a otros que se acaban de mudar a un sitio nuevo porque están desesperados por crear un círculo social. Por lo que mi respuesta sería que no es que los italianos del norte sean más reservados y fríos, sino que al tener ya su círculo de amigos, no se molestan por ampliarlo.

Beatriz y su madre, ante la fachada incompleta de la Basílica de San Petronio.

P: ¿Qué es lo que más te gusta de Bolonia?

R: Lo que más me gusta es la primavera y el verano porque hay eventos musicales y culturales por toda la cuidad a diario. Voy a Giardini Margheritta (el pulmón verde de la ciudad) a disfrutar de comida étnica y conciertos de todo tipo.

P: ¿Y lo que menos?

R: Está (casi) prohibido pedirse un café con leche después de medio día. En Italia, sólo beben café con leche como desayuno y durante el resto del día beben espresso. Me miran mal cada vez que lo pido después de comer.

P: ¿Te gustaría volver a vivir en Aranjuez?

R: La calidad de vida en Aranjuez es difícil de igualar, pero de momento creo que me quedan unos años dando vueltas por el mundo para llevar a cabo mis aspiraciones profesionales. Pero aunque no viva aquí, sí que me encantaría montar algo para que los ribereños puedan conocer y experimentar con todo lo que he ido aprendiendo en mis viajes por el mundo. Aranjuez es un sitio estupendo para vivir y me gustaría contribuir a convertirlo en lugar más atractivo tanto para los que ya viven allí como para atraer turismo e inversiones.

P: ¿Qué echas de menos de Aranjuez?

R: Echo de menos a mi familia y amigos… ¡y la comida de mi abuela! Salir a tomar unas cañas con mis amigas (y que nos pongan unas tapas) y los domingos en familia en los que nos reunimos casi veinte en casa de mis abuelas.

Me siento muy querida cada vez que voy y por eso me da pena cada vez que tengo que volver a Italia.