La oboísta María Martínez en Neu Heimat (Berlín). Foto: Kyeongae Choi.

La oboísta María Martínez Fernández (35) dejó Aranjuez en 2006 y desde entonces vive en Alemania. Estudió en algunos de los más prestigiosos centros musicales del mundo y actualmente toca como freelance en varias orquestas y grupos de cámara, tiene un dúo con piano y ha empezado a desarrollar sus propios proyectos como directora artística.

“Lo bonito de ser músico es que tienes que interpretar lo que han escrito genios (Bach, Wagner, Brahms) y eres el canal entre ellos y el público. Puedes sentir como su creación pasa a través de ti hasta llegar a los oyentes. Nunca sale dos veces igual, así que vivimos el momento; el aquí y el ahora. Eso es lo que me encanta de la música: es fugaz e irrepetible”, explica sobre su profesión.

Recorremos con ella la década que lleva en Alemania y nos asomamos a través de sus ojos a una de las ciudades con mayor vida cultural de Europa: Berlín.

P: ¿Por qué te fuiste a vivir a Berlín?

R: Me vine a Berlín para realizar mis estudios superiores de música. En enero de 2006 obtuve una plaza de estudios en la cátedra de oboe, en la prestigiosa Universidad Hochschule für Musik Hanns Eisler. En verano de ese año me mudé y comencé mi carrera en octubre. Durante cuatro años viví en el Berlín este, en el barrio Prenzlauer Berg. En ese momento era uno de los barrios más jóvenes y bohemios de Berlín. Fue un lugar perfecto para la vida de estudiante. La universidad estaba muy cerca, que era donde pasaba  la mayoría de los días hasta doce horas entre clases y horas de estudio… y mercadillos, cafés, conciertos, cines, bares, amigos, parques y planes y planes…

P: Y te quedaste en la ciudad.

R: Después tuve que decidir entre vivir donde me gustaba o estudiar el máster con unos profesores de ensueño, y ganó con mucha diferencia la segunda opción cuando en junio de 2010 fui aceptada en la clase de Nick Shay Deutsch, al que considero el mejor profesor de oboe de Europa y quizás del mundo, en la Unverisdad Hochschule für Musik und Theater Felix Mendelssohn Bartholdy de Leipzig.

Estuve viviendo en ambas ciudades durante dos años, esta vez en el Berlín oeste, donde nunca me he sentido en casa. Berlín son dos ciudades en una; no conozco a nadie que se sienta igual en las dos partes. Aquí o eres del este o del oeste. Aunque han pasado ya 28 años de la caída del muro, la huella sigue viva. La gente es distinta, piensa, viste, incluso habla distinto. Es uno de los aspectos más llamativos de la ciudad.

Nunca me he ido del todo de Berlín, pero durante dos años viví entre esta ciudad y Herford, donde trabajé en la orquesta Nordwestdeutsche Philharmonie. Siempre con la idea de volver a vivir cien por cien aquí.

P: Hablas de las diferencias entre los propios berlineses, pero qué diferencias culturales encuentras entre los alemanes y los españoles.

R: ¡Puff! Diferencias entre alemanes y españoles… ¡qué difícil! Hay tantas diferencias entre nosotros como habitantes en ambos países… Los clichés suelen cumplirse, aunque no me gusta generalizar. Hay gente para todos los gustos en cualquier parte del mundo.

Lo bueno de la cultura alemana es que miran hacia adelante: les gusta solucionar los problemas, no dramatizan y son muy prácticos. Yo he aprendido mucho de ellos. Supongo que les falta el sol y un cocido madrileño para llegar a ser tan alegres como nosotros.

P: ¿Cómo es el barrio en el que vives?

R: En 2014 me reinstalé en el barrio más céntrico, y como los alemanes no se complican para poner nombres pues se llama Mitte: el barrio del medio. Pertenecía al este de Berlín pero no tiene la mentalidad cerrada de los barrios más periféricos.

Hay muchos extranjeros: es un barrio muy cosmopolita y también muy nuevo aunque hay partes que todavía no han sido reconstruidas después de la guerra. El muro ocupó gran parte de la superficie del barrio y ahora esas tierras de nadie son edificios nuevos, zonas residenciales, oficinas o zonas en obras.

También es donde se encuentran la mayoría de los museos de Berlín, la Alte y la Neue Nationalgalerie, Bode Museum o Pergamonmuseum. La mayoría de salas de conciertos y óperas: Berliner Philharmonie, Staatsoper, Komische Oper, Konzerthaus. Y monumentos como la Brandenburger Tor y el Berliner Dom. También agrupa  los edificios políticos más importantes: el Reichstag y el Bundestag y las embajadas, bibliotecas y teatros.

María Martínez: “Sobre todo me interesa la fusión: música, literatura, danza y audiovisuales”. Foto: Kyeongae Choi.

P: ¿Cuáles son tus piezas musicales favoritas? ¿Tienes algún compositor o estilo de referencia?

R: No tengo nada favorito, me gustan tantas cosas… Si hiciera una lista de preferencias, me saldría distinta cada día. Me gusta mucho la música de Bach, Wagner o Brahms. Me gustan todos los compositores buenos. Lo bonito de ser músico es que tienes que interpretar lo que han escrito estos genios; eres el canal entre ellos y el público. Puedes sentir como su creación pasa a través de ti hasta llegar a los oyentes. Nunca sale dos veces igual, así que vivimos el momento. El aquí y el ahora. Eso es lo que me encanta de la música: es fugaz e irrepetible.

P: ¿Cómo es tu trabajo?

R: Ahora trabajo como freelance en orquestas de Berlín, de otras ciudades y otros países; en agrupaciones de música de cámara; tengo un dúo con piano; y estoy empezando a desarrollar mis propios proyectos trabajando como directora artística en ellos.

Toco oboe, pero mi verdadera pasión es el corno inglés. Un instrumento de la familia del oboe. Tiene un sonido más dramático y melancólico con el que me identifico. Siento que es como mi propia voz.

Sobre todo me interesa la fusión: música, literatura, danza y audiovisuales. En esta ciudad se está experimentando continuamente y sin descanso. Se puede vivir intensamente el arte más clásico y el más moderno, es un escenario gigante muy inspirador, te hace recopilar ideas y poder desarrollar las tuyas propias. Quizá sea eso lo que más me ha enganchado a esta ciudad. Esos contrastes, la excelente calidad artística, la libertad, el respeto por lo nuevo, el sentido crítico y selectivo del público, el espacio para desarrollarte como persona y como artista.

P: ¿Cómo es tu vida en la ciudad?

R: Ahora una de mis rutinas es llevar a Marlon a “la Kita”, así se llaman aquí las guarderías. Mi hijo de 19 meses, berlinés, será el que dentro de poco me corrija con las declinaciones alemanas… Va a una guardería bilingue, español-alemán, y gracias a él Ander (mi marido -también músico: primer contrabajo de la Deutsche Symphonie-Orchester Berlin-) y yo estamos conociendo otra cara de Berlín: los kinderplatz. Esta ciudad está plagada de parques de juego para niños, donde disfrutamos también los mayores. Y también los kindercafes, muy importantes de octubre a mayo porque el tiempo aquí no nos permite estar mucho al aire libre durante esos meses. Así que vamos a esos cafés que están llenos de juguetes, niños, padres y sobretodo y lo que más me gusta: de gofres riquísimos.

El clima tan frío y los días tan oscuros del invierno es lo que menos me gusta de Berlín, pero tampoco lo cambiaría. Desde que vivo aquí valoro mucho más el sol, el buen tiempo, el poder hacer una barbacoa…estas cosas que antes eran algo normal en Aranjuez se han convertido en un producto de lujo.

P: ¿Tienes pensado volver a vivir a España?

R: Como no hago planes a largo plazo, no se si me quedaré en Alemania mucho o poco tiempo, o si volveré a España. Ahora mismo me gusta vivir en Berlín, y siento que lo necesito, pero puede que todo cambie y vuelva o que me vaya a otro país. Todo depende del momento y las necesidades.

P: ¿Qué echas de menos de Aranjuez?

R: Echo muchísimo de menos a mi familia, nos vemos muy a menudo porque no somos capaces de estar mucho tiempo separados. Ha sido siempre así desde que me vine. Tengo una relación muy estrecha con mis abuelos, mis tíos, mi prima Rocío que es como una hermana, mi sobrino Daniel, mi hermano Enrique y mis padres. Todos los días hacemos videollamadas muuuy largas. Una cosa muy curiosa es que mis abuelos Isabel y José se vinieron un mes a Berlín cuando nació mi hijo Marlon para ayudarme. Ese tipo de relación con mi familia es a la que me refiero. Vivo a 2.358 km de Aranjuez, pero siento que están todos en el salón de mi casa.

Puedes conocer más sobre la carrera de María Martínez en su página web: María Martínez Oboe.