Oliva Relinque, en el Parque Nacional de Tongariro en Nueva Zelanda, escenario de Mordor en el Señor de los Anillos.

Oliva Relinque Arriaza (28) dejó Aranjuez hace tres años para poner destino a las antípodas. Ha recorrido todo el sudeste asiático, Nueva Zelanda y ahora vive en Australia, concretamente en Cooktown, en el remoto noreste del país, más cerca de Papúa Nueva Guinea que de Sidney.

Hablamos con ella sobre su espectacular periplo como mochilera, sus múltiples trabajos y los maravillosos sitios que ha visitado, uno de los cuales, lo creas o no -ver foto sobre estas líneas-, es… ¡Mordor!

Pregunta: ¿Por qué te fuiste a vivir a Cooktown?

Respuesta: El visado con el que me encuentro en Australia tiene la posibilidad de ser extendido por un año más si trabajo 88 días en zonas por encima del Trópico de Capricornio, es decir, donde las condiciones meteorológicas son duras y nadie quiere venir a trabajar. Básicamente, esta razón es la que me trajo a Cooktown hace dos meses.

Con Quokkamole, el coche que fue su casa durante mes y medio recorriendo la costa australiana.

P: ¿En qué otros países has estado durante este viaje?

R: Hace ya casi tres años que este viaje comenzó desde que salí rumbo a Nueva Zelanda con un visado Work and Holiday (el mismo tipo de visado con el que me encuentro en Australia, solo que los requisitos son diferentes)… Desde entonces he recorrido el país kiwi de norte a sur durante poco más de un año, viviendo y trabajando en diferentes pueblos y ciudades del país. Estuve en Samoa un mes viviendo con familias locales. En Vietnam también otro mes viajando en moto de sur a norte y en Tailandia otro mes aprendiendo a bucear. Volví a España el verano de 2016 y tras cuatro meses emprendí mi viaje Australia haciendo una parada en República Checa.

Australia es casi del tamaño de Europa: Comencé la aventura en Tasmania, dónde trabajé como jornalera en una huerta de arándanos durante cuatro meses. De ahí volé a Perth y trabajé durante dos meses en Rottnest Island en un café-galería de arte, lugar paradisíaco sin dudar alguna.

Ahorré dinero para comprar un coche y viajé junto a mi pareja toda la costa oeste australiana hasta llegar a Darwin. En el Northern Territory encontramos trabajo en un hotel con forma de cocodrilo en El Parque Nacional de Kakadu. Trabajamos allí durante dos meses en un asentamiento minero rodeado de comunidades aborígenes y una naturaleza asombrosa.

Más tarde cogería un vuelo a Sydney dónde encontré a mis amigos de Aranjuez que vinieron a visitarme. Alquilamos una camper-van para seis personas y recorrimos toda la costa este.

Oliva en medio de la nada, Outback australiano.

P: ¿Cómo funciona lo de la visa en Australia?

R: Cada año el gobierno Australiano ofrece 500 visados de Work and Holiday para españoles. Los requisitos son no ser menor de 18 o mayor de 30 años, no tener cargas familiares, tener un certificado oficial que acredite un nivel de inglés funcional, una carta de recomendación del gobierno, carecer de antecedentes penales, mínimo dos años de carrera universitaria realizados y tener unos fondos económicos mínimos de 5.000 dólares australianos

P: ¿Qué puedes contarnos sobre la ciudad en la que vives?

R: Cooktown es una pequeña ciudad de pecadores de 2.000 habitantes aproximadamente al norte del estado de Queensland. Su nombre le viene por James Cook, quien piso tierra en junio de 1770 tras tener serios problemas para llegar a puerto debido a los corales que rodean la zona. Es una ciudad tranquila, muy aussie. Está rodeada de varias comunidades aborígenes a quienes se les fueron devueltas sus tierras después de años de lucha.

Cooktown, la ciudad donde reside.

P: ¿Cómo es tu vida allí?

R: Mi vida aquí es muy tranquila. Maurizio – mi pareja, al que conocí en Tasmania- y yo trabajamos en un resort de camareros: por las mañanas de 6:00 a 10:00 estoy con los desayunos y a la noche de 17:00 a 22:00 en las cenas. Entre una jornada y otra  intentamos aprovechar para ir a la playa, hacer deporte o disfrutar de los pequeños rinconcitos para una merienda o paseo antes de volver al trabajo (siempre que el tiempo lo permite, teniendo en cuenta que estamos en los trópicos). Los días libres, cuando los hay, intentamos escaparnos para acampar y hacer alguna caminata a las zonas de alrededores. Sino siempre hay algún encuentro con compañeros del trabajo para una barbacoa o cervecita.

P: Has estado en muchísimos países y será difícil elegir pero… ¿puedes contarnos cuáles han sido tus lugares favoritos?

R: Me quedo con las montañas al norte de Vietnam en la provincia de Ha Giang y sus humildes gentes que te invitaban a su casa a tomar el té. Los trekking durantN días explorando la naturaleza en nueva Zelanda, especialmente en Mount Cook y Milford Sound. Me quedo con las playas vírgenes de Samoa y el Olverland Track,un trekking de 7 días en el corazón de Tasmania.

Momentos que recordaré siempre serán el ver a las ballenas jorobadas en su migraciones en la costa este de Australia y nadar con tiburones ballena en el oeste.

¡Y paro porque si no, no terminaría nunca!

Huerta de arándanos en Tasmania en la que Oliva trabajó cuatro meses.

P: Llevas una temporada entre Australia y Nueva Zelanda ¿Cómo es la gente?

R: Aunque kiwis y aussies (así es como se hacen llamar respectivamente) son muy similares en cuanto al estilo de vida anglosajón tienen sus particuliaridades.

Los neozelandeses son muy acogedores. Te abren las puertas de sus casas, literalmente, sin esperar nada a cambio. Yo siempre digo que “si has perdido la fe en la humanidad ve a Nueva Zelanda”. Es un país ejemplar a nivel social. Por lo general tienen un estilo de vida muy relajado si lo comparamos con Europa. Su lema es ‘take it easy, mate’.

P: ¿Qué es lo que más te gusta de Australia?

R: Australia es un país con una calidad de vida impresionante. ¿Todo es caro? Sí, si vienes con dinero de España. En mi opinión, en Australia todo es resulta proporcional una vez que comienzas a ganar dinero aquí y, es más, una de mis reflexiones es que podría ser incluso más barato.

El tiempo de mi vida que invierto en el ámbito laboral es mucho menor para afrontar mis necesidades básicas. Por ejemplo, pago mi alquiler en un solo día de trabajo, ahorro en un mes lo que me llevaría 3 ó 4 meses en España viviendo con mis padres. Aquí tener un barquito para ir a pescar los fines de semana no es un lujo. Debo decir que todo esto considerando que vivo siempre en zonas aisladas y rurales, donde los alquileres son más baratos y los salarios más altos porque hay menos competencia, aunque la comida es más cara.

Oliva y Maurizio sobrevolando Kakadu National Park.

Nunca he vivido en Sidney o Melbourne, donde lo más normal es que por un trabajo de camarera me ofrezcan $18 por hora. Yo nunca he trabajado por menos de $23. Depende como te lo montes y cuáles sean tus prioridades.

Otra faceta australiana que me encanta es la sensación de estar tan aislado y tener entornos tan salvajes. Poder perderte en la naturaleza sin estar rodeado de gente por todos lados. Es un lujo hacer una caminata a lo alto de una colina  y desde un faro puedas ver ballenas, delfines y tortugas marinas, así, de forma natural. O ir a acampar en las playas de Tasmania y encontrar plancton luminiscente en las orillas. Admiro mucho también ese respeto por el medio ambiente. A pesar de tener serpientes, arañas, ranas, cocodrilos… toda esa fauna venenosa y salvaje, no verás australianos matando animales a no ser que sea estrictamente necesario. Respetan mucho la naturaleza y están muy concienciados. El estado de Queensland prohibirá el uso de bolsas de plástico en el 2018.

P: ¿Y lo que menos?

R: Dejando claro que estoy muy agradecida a este país, lo que menos me gusta son las situaciones discriminatorias que me ha tocado vivir, sobre todo en el ámbito laboral. El racismo existe en todos sitios, pero se percibe de una forma muy diferente cuando te toca vivirlo en tus propias carnes. El perfil del mochilero en Australia (backpackers como se nos conoce) es de una clase de inmigrante con formación, joven, que solicitamos estos visados con la intención de aprender inglés, trabajar una temporada y viajar el país, Asia, Sudamérica, Europa…

Ellos necesitan mano de obra, Australia es muy grande y hay mucha demanda y mucha gente no quiere ir a trabajar al campo teniendo en cuenta las altas temperaturas y el agujero en la capa de ozono que se ubica en Australia y Nueva Zelanda. O ir a trabajar en lugares remotos turísticos como Cooktown o Kakadu National Park donde no hay absolutamente nada. Me han querido pagar menos que a un australiano o dar peores funciones o no respetar los descansos en las jornadas de agricultura. Lo tomas o lo dejas, yo personalmente creo que Australia tiene muchas oportunidades y no hay razón para aceptarlo. He dejado trabajos a los dos días encontrando otro nuevo al día siguiente.

Otro aspecto que me deja triste e indignada es la historia de los aborígenes. Ver cómo luchan porque les sean devueltas tierras en las que han vivido durante generaciones.

A cualquier persona que venga de visita a Australia le recomiendo que haga un viaje por el oeste de Australia o el Nothern Territory, a las zonas rurales. Se pueden ver condiciones de vida de países del tercer mundo donde se pueden constatar las deficiencias sanitarias y económicas. Es la otra cara de la moneda. Generaciones de niños robadas, exterminio de Tasmania, despojo de tierras empujándoles a vivir a las zonas áridas de interior o del norte donde las condiciones de vida son muy difíciles….Otra historia más de colonización. La cuestión es que ellos siguen luchando por recuperar sus tierras y vivir cómo han vivido millones de años. Algunos estudios consideran que es la cultura más antigua de la tierra.

En Samoa con Saya y su familia y una pareja de alemanes que estaban recorriendo el mundo en barco.

P: ¿Qué echas de menos de Aranjuez?

R: Echo de menos a mi gente. Las reuniones familiares, ver crecer a mis sobrinos, las cenitas con los amigos, esa cañita antes del almuerzo, las sobremesas interminables, las charlas en el banco debajo de mi casa… Te pierdes muchos momentos. Echo de menos nuestras costumbres en general, nuestro estilo de vida. Y, aunque mis amigos me matarán después de esto, un buen karaoke en el Sasakus.