Jorge Rodríguez Sánchez, un ribereño en Chicago.

Jorge Rodríguez Sánchez (33) vive en Chicago; la ciudad del viento, los rascacielos, y para los aficionados al deporte, la de los Bulls de Michael Jordan. Este ribereño se mudó allí hace tres años para trabajar como maestro de Elementary School (Primaria) aunque el motivo era cumplir su sueño de vivir en el extranjero. Hablamos con él sobre su nueva vida en la ciudad norteamericana.

Pregunta. ¿Por qué te fuiste a vivir a Chicago?

Respuesta. Vine a Chicago a trabajar, pero realmente el motivo era cumplir el sueño de vivir en el  extranjero; de vivir una experiencia diferente a la que vivía en Aranjuez.

P. ¿Qué puedes contarnos sobre la ciudad y tu vida allí?

R. Chicago es una ciudad fantástica con una oferta cultural y de ocio tremenda: teatros, conciertos, museos festivales… Y, sobre todo, es una ciudad muy viva en la que siempre hay algo que hacer o que ver.

La vida aquí es muy diferente. Supongo que como todos los sitios tiene sus aspectos positivos y negativos.

P. Chicago es una de las ciudades con mayor tradición deportiva de EEUU. Los Bulls de Jordan fueron un de los equipos más míticos de la historia a todos los niveles. ¿Cómo se vive allí esta afición?

R. Aquí la gente es muy leal al equipo de su ciudad y Chicago tiene grandes equipos en todas las ligas. Como tu bien dices los Bulls de Jordan marcaron una época, pero ahora los que tienen más tirón son los Cubs de béisbol que ganaron las World Series el año pasado y en la ciudad no se hablaba de otra cosa. También son muy buenos los Blackhawks de hockey. También tienen muchos seguidores los Bears de fútbol americano aunque son bastante flojillos.

Jorge, en una carretera estatal.

P. ¿Puedes contarnos a qué te dedicas?

R. Pues trabajo de maestro en una Elementary School enseñando en el programa bilingüe a niños de tercer grado.

P. ¿Qué diferencias hay entre el sistema educativo estadounidense y el español?

R. Pues la verdad que hay muchas, diría que son más diferencias que las similitudes. Aquí el énfasis se pone principalmente en la evaluación y eso es algo que se lleva hasta el extremo. Estamos casi a diario examinando a los alumnos. Otra diferencia es que el director o directora es el “dueño” de la escuela y prácticamente hace y deshace a su antojo. Además, el número de horas que los alumnos pasan en la escuela es superior, entre 1 y 2 horas más. Todo  lo que no sea “enseñar” brilla por su ausencia.

P. ¿Es muy diferente el carácter de los alumnos?

R. Mis alumnos son todos de familias latinas. En general han nacido aquí, pero sus padres nacieron en México o el otros países de Latinoamérica por lo que conservan el respeto y la confianza en el maestro. Es una maravilla trabajar con ellos

Chicago, la ciudad del viento y los rascacielos.

P. ¿Qué es lo que más te gusta?

R. Lo que más me gusta es lo que comentaba anteriormente, la cantidad de opciones que brinda la ciudad. Siempre hay una obra de teatro  que ver, un restaurante que probar o un barrio que visitar. Y cómo algo concreto, las vistas de la ciudad desde el Planetario y desde la Torre Hancock.

P. ¿Y lo que menos?

R. Lo que menos seguramente los horarios. Aquí se madruga mucho. Ah, ¡y el tráfico es terrible!

P. ¿Echas de menos algo de Aranjuez?

R. Pues como todo el mundo que está fuera, echo de menos a la familia y a los amigos lo que más. Y luego pues claro la comida… Sobre todo la de mi madre