Laura Moreno practicando yoga frente al Arco de la Paz de la Puerta de Sempione, en Milán.

Laura Moreno Belmonte (1990) llegó a Milán por estudios y se ha quedado por trabajo, amor y amistad. Ingeniera de telecomunicaciones, nuestra ribereña por el mundo de esta semana, trabaja en una empresa de consultaría informática en la capital de Lombardía. Por si has pasado por alto la foto que encabeza la entrevista, Laura practica yoga, afición que puedes conocer mejor siguiéndola en su cuenta de Instagram: laura__morenob.

Hablamos con ella de su vida en Milán y sobre moda, gastronomía y cultura, aspectos fundamentales en la vida de cualquier milanés, porque Laura, además de ribereña se siente ya, según nos cuenta, también milanesa.

¿Por qué te fuiste a vivir a Milán?

Milán fue mi destino Erasmus en el año académico 2011-2012, y volví a casa cuando terminó. En 2015 terminé la carrera y encontré trabajo aquí, así que decidí venirme. Digamos que los motivos que me hicieron volver a Italia, esta vez para quedarme, fueron varios, amor y amistad los principales.

¿Puedes contarnos qué estudiaste y de qué trabajas?

Estudié Ingeniería de Telecomunicaciones en el campus de Leganés de la Carlos III. Cuando me quedaban pocas asignaturas para terminar hice una beca de 6 meses en la consultora informática everis, en Madrid. En marzo de 2015 cambié la sede pero no la empresa. Trabajo en la sede de Milán de everis Italia desde entonces, y soy parte del equipo de Soporte Técnico en el Proyecto L’Oréal.

Hablas de que uno de los motivos para decidir quedarte en Milán, además del trabajo, fue el amor. ¿Cómo surgió?

Conocí a Pietro durante mi año de Erasmus. La chispa surgió después, durante mi primer viaje a Milán “off-Erasmus”, en diciembre de 2013, que hice con algunos amigos de Madrid. A partir de ahí, y durante algo más de un año estuvimos viéndonos una vez al mes, fines de semana largos, vacaciones de verano…siempre de aquí para allá. Cuando terminé la beca en everis Madrid encontré un puesto en Milán, así que volví para quedarme.

¿Qué puedes contarnos sobre la ciudad?

Milán es la capital de Lombardía, un pelín más pequeña que Madrid, ya sea en extensión que en población. Está a una hora de los lagos, bajo mi punto de vista, más bonitos de Italia: lago Mayor, lago de Como o de Lecco. Suiza está a un paso y es posible hacer escapadas en el día a otros lugares como Pavía, Bérgamo, Turín o Génova. Digamos que tiene una posición estratégica.

Turísticamente hablando, en un par de días se visita, aunque tengo que reconocer que lo más bonito de Milán es poder vivirla día a día.

Bosco Verticale es un conjunto de dos rascacielos residenciales que cuentan con más de 1.000 especies de plantas diferentes en sus fachadas.

Milán es una de las capitales mundiales de la moda ¿se nota por la calle en el día a día?

Absolutamente. Es suficiente con darse un paseo por el centro y echar un ojo a la cantidad de eventos que se organizan cada semana. Los más importantes son la Semana de la Moda y la Semana del Diseño.

La Semana de la Moda concentra todos los grandes diseñadores y modelos del mundo, mientras la Semana del Diseño (conocida como Fuorisalone) es algo más general, mezclando moda y design en eventos de todo tipo. Durante estos días las calles, los restaurantes, los aperitivos y cada esquina de Milán se llenan de gente y los milaneses -sí, soy arancetana pero también milanesa- aprovechamos para ver una faceta de la ciudad que se aleja de lo cotidiano.

¿Cómo es tu vida allí?

Sobre todo ajetreada. Semanas de oficina y gimnasio, fines de semana de descanso y amigos.

En invierno, aprovecho para ir a esquiar; en verano en cambio, para ir al lago o algún sitio cercano al aire libre.

Hemos visto en tu Instagram que haces yoga. ¿Cómo empezaste? ¿Qué es lo que más te gusta de practicarlo?

Siempre he sido una persona activa; en Aranjuez fui a gimnasia deportiva con Juliana y María Luisa, jugué a baloncesto en Safa y luego en el Villa de Aranjuez, y durante los primeros años de ‘uni’ estuve arbitrando en las ligas escolar y local.

Desde que llegué a Milán intenté recuperar esa vida deportista yendo al gimnasio. Conocí el yoga hace un año gracias a unas amigas, así que empecé a practicarlo, viendo tutoriales en Youtube, yendo a cursos gratuitos… en fin… siendo bastante autodidacta.

En realidad lo que hago es más un yoga acrobático o yoga dinámico. Me gusta estar más tiempo haciendo el pino o piruetas que otra cosa, aunque de eso se da cuenta cualquiera que vea mi perfil de Instagram (risas).

Laura, frente al Lago Maggiore -a 90 km de Milán, cerca de la frontera con Suiza.

¿Qué es lo que más te gusta de Milán?

La oferta cultural, deportiva y gastronómica de Milán es amplia. Destacaría La Última Cena de da Vinci, los Canales de Porta Genova (llamados Navigli) o el inigualable Duomo de Milán.

Los eventos (algunos gratuitos) de running, yoga, entrenamientos funcionales…ir a correr o a dar un paseo por el Parque Sempione, por el barrio de Brera o calle Montenapoleone, porque aunque sea una calle de tiendas, es difícil que se pueda comprar algo.

La polenta, el risotto alla milanese, los aperitivos y el spritz… En Milán uno nunca se aburre y las actividades con las que puedes llenar tu semana son muchas y variadas. Y es justo lo que me gusta de esta ciudad.

Por otro lado, viajar al extranjero desde Milán es mucho más cómodo que desde cualquier otra parte de Italia. Sus tres aeropuertos la conectan con las grandes capitales de Europa y el resto del mundo a precios accesibles y eso facilita mucho los viajes que uno intenta organizarse.

Italia es una de las cunas de la gastronomía. ¿Cuál es tu plato favorito?

He aprendido que no solo existe la pasta boloñesa o carbonara, ¡existen millones de salsas con las que acompañar una buena pasta! Champiñones, pesto, nueces, calabacines o gambas son algunos ingredientes que adoro añadir a mis platos. Y obviamente una paella española es imbatible, pero el risotto tampoco está nada mal: mis preferidos son el risotto con fresas y el risotto al champán.

Naviglio, el barrio de los canales de Milán.

¿Qué es lo que menos te gusta de vivir allí?

El tiempo. Inviernos fríos y húmedos, veranos calurosos, y aún más húmedos. Viviría en Milán todos los meses del año menos febrero y agosto.

Y el tráfico, es bastante caótico. Mucha gente vive en los alrededores y trabaja en Milán, de modo que las colas están aseguradas.

¿Te gustaría quedarte para siempre o tienes pensado volver a Aranjuez?

Me encuentro bien aquí, de momento no tengo motivos para volver. Por supuesto echo de menos a mi familia pero a fin de cuentas, Aranjuez no está tan lejos. “Para siempre” es una expresión muy fuerte, “de momento” queda mejor.

¿Qué echas de menos de Aranjuez?

¡Ante todo mi familia! Tener el jardín del Príncipe y el Palacio Real a dos pasos de casa era un lujo. También los desayunos en Rodilla (que en Italia no existe) y ¡los churros de Veloso!