Foto: Fundación Juanjo Torrejón.

La Fundación Juanjo Torrejón trabaja al año con más de 2.000 personas y es un elemento clave para la integración de muchas familias en situación de exclusión social en Aranjuez. La organización sirve de catalizador para mejorar la sociedad ribereña desde la ayuda desinteresada a los desfavorecidos y la promoción de un mundo más justo.

Esta filosofía, basada en el legado vital de Juanjo Torrejón, párroco de San Pascual hasta su muerte en noviembre de 2005, ha sido continuada a través de la Fundación que lleva su nombre y que fue constituida, por personas distintos ámbitos pero que le tenían a él como nexo de unión, en marzo de 2006.

Quedamos con Daniel Sánchez Díaz, director de la Fundación, para conocer mejor la organización y los programas que desarrolla. Al entrar y caminar por los pasillos se pueden observar libros apilados en mesas y estanterías, pero también en varios rincones. “Son parte de una iniciativa que tenemos, ‘Libros Dados’, a través de la que recolectamos libros para que puedan darles vida con sus lecturas quienes lo deseen. Se puede coger un libro y aportar un donativo, intercambiar tus libros por los que hay aquí o tomarlos en préstamo el tiempo que se necesite. La gente ha traído tantos que ya no sabemos dónde guardarlos”, explica Daniel.

La Fundación trabaja fundamentalmente con personas y familias en exclusión social. Por esto trata de detectar qué necesidades tienen y a partir de ahí desarrolla sus programas. Trabajan a nivel educativo, cultural, social y laboral.

Cuestionado por la procedencia de las personas que reciben asistencia, el director del centro detalla que: “En torno a un 50% son españoles. Entre los extranjeros la mayoría son marroquíes, pero también hay rumanos y este año han venido bastantes brasileños. También vienen de muchos otros países diferentes, pero en menor número”.

Daniel Sánchez Díaz, director de la Fundación Juanjo Torrejón. Foto: EPDA.

Con menores el trabajo de la Fundación Juanjo Torrejón ofrece alternativas en todas las edades. Para los más pequeños, entre 0 y 7 siete años, cuentan con una ludoteca, ‘La Escuelita’, donde los niños reciben atención y cuyo servicio se planifica en muchos casos de forma conjunta a cursos y talleres a los que puedan acudir padres y madres para facilitar la conciliación.

“Muchos de estos niños son extranjeros y por eso mientras ellos estudian ofrecemos a sus padres y madres, mayoritariamente madres, clases de español”, comenta Daniel. “Lo que nos encontramos en muchas familias extranjeras es que el marido trabaja o busca trabajo y la mujer se dedica al ámbito del hogar. Esto supone que el hombre tenga una red social y de contactos mucho más amplia por lo que domina mucho más el español. Mientras que la mujer ni sabe hablar español ni se relaciona prácticamente con la sociedad española. Esto la obliga a usar como muleta para cualquier gestión a su marido o a sus hijos. Una de las maneras fundamentales para ayudarlas a salir de ese aislamiento es empezar con lo más básico, que es el idioma”.

Para alumnos de Primaria y Secundaria la Fundación Juanjo Torrejón tiene una iniciativa, ‘Una Mochila Cargada de Ilusiones’, en la que a través de voluntarios se ayuda a los jóvenes a hacer sus deberes dotándolos, además, del espacio necesario para hacerlos en un entorno favorable. Los escolares de Primaria tienen un aula para avanzar en sus tareas y los de Secundaria lo hacen en el biblioteca. Son grupos bastante heterogéneos con chicos de familias con situaciones de dificultad tanto españolas como extranjeras.

“Otra cosa que estamos trabajando mucho últimamente es la alfabetización informática. Hay personas, que bien porque tienen un nivel cultural muy bajo o porque son muy mayores no saben navegar por Internet ni casi encender un ordenador”, explica Daniel Sánchez Díaz.

La cuestión informática es, además, una barrera para encontrar empleo. Sin saber usar un procesador de texto no se puede hacer un currículo y sin tener ciertas nociones básicas del uso de Internet es imposible abrir una cuenta de correo electrónico. Ambos aspectos pueden ser útiles para encontrar un trabajo y en la Fundación Juanjo Torrejón, a través de cursos, enseñan estas materias a quienes no han tenido la oportunidad de aprenderlas.

Adicionalmente, el centro tiene un aula, donde se dan estas clases de informática, a la que personas que en casa no tiene ordenador pueden ir a conectarse para buscar trabajo, tanto de forma autónoma como con ayuda si la precisan.

Foto: Fundación Juanjo Torrejón.

Otra de los servicios que la Fundación ofrece es el de asesoramiento jurídico, en el que las personas que lo necesiten pueden coger cita y ser atendidos por una abogada voluntaria. Las cuestiones en este campo son principalmente de extranjería y nacionalidad, aunque la casuística es en muchas ocasiones dispar.

Desde 2013, y de forma paralela, la entidad ha creado una iniciativa de empleo solidaria que consiste en una pequeña empresa de lavandería en la que trabajan tres personas que tenían dificultades de empleabilidad.

Voluntariado

“Creemos que el voluntariado es un gran cauce para participar de forma activa en la transformación social. Todas las iniciativas de acción directa aquí las llevan a cabo voluntarios y tenemos la suerte de contar con un grupo de gente, de en torno a 25 personas, que colabora con nosotros”, asegura el director de la Fundación Juanjo Torrejón.

Todo este trabajo que saca adelante la fundación día a día, se consigue, además de gracias a la colaboración de voluntarios, mediante la cuotas de los socios, las subvenciones privadas -en especial de la Fundación La Caixa-, la organización de actividades y, en menor medida, a través de fondos públicos.