Todas las personas duermen cada día, pero a pesar de esto el sueño sigue siendo un enigma para la mayoría de la población. Con el objetivo de enseñar a conocerlo, romper mitos y crear hábitos saludables a partir del aprendizaje, la doctora en Psicología y profesora de la Universidad Rey Juan Carlos Sara Olavarrieta impartió, en el marco de la Semana de la Ciencia, un taller en el campus de Aranjuez.

La dificultad para conciliar el sueño ha crecido de forma exponencial en las últimas décadas. “Dormimos menos que antes y, en general, la prevalencia de trastornos del sueño ha aumentado”, explica Olavarrieta para continuar señalando que “hay gráficas que indican que la cantidad de sueño ha ido disminuyendo según ha ido avanzando la sociedad. Tanto el insomnio como otros trastornos del sueño ahora se dan con mucha frecuencia. Es algo que está relacionado con muchos factores pero fundamentalmente con el estrés”.

El estrés es uno de los factores principales que provoca problemas para conciliar el sueño, pero no el único. También hay una clara relación entre el sobrepeso y un trastorno como el de la apnea del sueño. En general, el estilo de vida actual ha provocado que la calidad del sueño baje y los problemas asociados se incrementen. A diferencia de nuestros antepasados, tenemos a nuestra disposición la luz a cualquier hora día gracias a la electricidad y estas señales pueden impedir que el cerebro reconozca si es de noche o de día.

Sara Olavarrieta, doctora en Psicología y profesora de la URJC. Foto: EPDA.

Sobre qué hacer para dormir mejor, Sara Olavarrieta explica que “podemos ayudar a nuestro cerebro a tener claves para saber cuando tiene que dormir. Al estar tan expuestos a la luz artificial es conveniente ayudarle a comprender cuando es de día o de noche. El cerebro es un gran buscador de patrones y de rutinas. Por ejemplo es saludable tener una habitación fresca, hacer actividades relajantes antes de dormir o hacer ejercicio”.

Acostarse con el móvil o la tablet en la cama “no podemos decir que sea perjudicial pero sí que va a afectar al sueño. La longitud de onda azul lo que le dice a nuestro cerebro es que es de día. El cerebro no sabe la realidad, solo recibe señales bioquímicas. En este caso al recibir este tipo de luz interpreta que es de día”.

Durante el taller se plantearon 21 preguntas sobre el sueño, basadas en información de la fundación estadounidense National Sleep Foundation. ¿Crees que conoces tu sueño? Demuéstralo.