Dani Suárez disputa un balón de cabeza. Foto: Dariusz Hermiensz.

La historia del futbolista ribereño Dani Suárez (28) es uno de esos relatos de superación que solo se producen en el mundo del deporte. En apenas 6 meses ha pasado de estar sin equipo y plantearse su retirada a ser titular indiscutible en el Górnik Zabrze, equipo que lidera en estos momentos la Ekstraklasa, la Primera División de fútbol de Polonia.

Suárez se inició en el mundo del fútbol jugando en los benajamines del colegio San Pascual antes de pasar al Real Aranjuez y de ahí a la cantera del Real Madrid, donde jugó con el C y el Castilla. Fichó en el verano de 2015 por la Ponferradina en lo que debió ser su estreno en la competición de plata, pero al poco de llegar, y sin llegar a debutar en partido oficial, una grave lesión de rodilla le apartó de los terrenos de juego. Dos años en el dique seco antes de que, en enero de este 2017, un representante le escribiera por Facebook -sí, por Facebook- para ofrecerle jugar en la Segunda División de Polonia.

Sin equipo y con dudas en su juego, se armó de valor y viajó para hacer una prueba de dos semanas con el Górnik Zabrze, un histórico del país en horas bajas. El club le acabó fichando y él se hizo imprescindible en el centro de la zaga. El equipo ascendió a Primera en junio y esta temporada, con 10 jornadas ya disputadas, lideran la clasificación.

Dani Suárez (hermano del jugador de baloncesto Carlos Suárez) ha sido titular en todos los partidos e incluso se ha permitido el lujo de marcar un gol ante nada menos que el Legia de Varsovia, un asiduo a las competiciones europeas. Hablamos con él sobre su periplo futbolístico y su vida en Polonia.

Pregunta. Llegaste al equipo en febrero e ibais octavos en segunda división. Ascendisteis y hoy, tras diez jornadas, vais líderes de Primera. Tu llevabas casi dos años sin jugar por las lesiones y a día de hoy eres indiscutible en tu puesto. ¿Se puede hacer un paralelismo entre tu recuperación como futbolista y la línea ascendente del Górnik Zabzre?

Respuesta. Lo que estoy viviendo en Polonia es un sueño hecho realidad. Después de dos años sin jugar y tras haber pasado una lesión tan grave estar en esta situación es algo que no podía ni imaginarme. Ahora me parece que fue hace mucho tiempo, pero no hace tanto no podía ni caminar y ahora estoy en el mejor momento de mi carrera. Para el club es un poco lo mismo: de estar en segunda a líderes en primera en medio año es algo espectacular.

Dani Suárez celebra un gol Górnik Zabrze. Foto: Dariusz Hermiensz.

P. ¿Cómo surgió la oportunidad de ir a jugar al Górnik Zabrze?

R. Después de la lesión estaba sin equipo y empecé a entrenar para ponerme en forma con el Rayo Vallecano B, gracias a un entrenador que había estado en la cantera del Real Madrid y me conocía. Empecé en noviembre y en enero recibí un mensaje por Facebook de un representante que decía que me había visto jugar y quería ponerse en contacto conmigo para ofrecerme opciones en equipos de fuera.

P. ¿Por Facebook?

R. Sí sí, a cualquiera que se lo cuentes no se lo cree (risas). Yo mismo al principio desconfié porque no sabes si esa persona es real ni desde donde te escribe. Pero hablamos por teléfono y me planteó la posibilidad de jugar en Moldavia o en Polonia. La verdad es que ninguna de las dos opciones me las hubiera planteado nunca porque se me hacía difícil salir de España.

P. ¿Y te decidiste por Polonia?

R. Sí, primero vine a probar dos semanas con el equipo. Cuando llegué aquí venía acojonado porque ni sabía a dónde venía ni el nivel que podía dar tras tanto tiempo lesionado. Pero desde los primeros entrenamientos me sentí bien y con confianza. A las dos semanas el club me comunicó que me quería en el equipo y que me iba a hacer la pretemporada a Eslovenia –en Polonia la liga se para en invierno por el frío-. Firmé dos temporadas más una tercera opcional y creo que no pueden estar saliendo mejor las cosas.

Dani Suárez, durante un partido de liga. Foto: Dariusz Hermiensz

 P. ¿Cómo es la liga polaca?

R. La liga polaca es muy física. Hay equipos con grandes jugadores como el Legia de Varsovia o el Lech Poznan [del que salió el delantero del Bayern de Munich Robert Lewandowski] que han jugado mucho en Europa en los últimos años.

Es una liga muy igualada. Ahora mismo, entre nosotros que somos líderes y el séptimo hay 3 puntos. Hay pocas diferencias; todos los partidos son equilibrados. No es una liga tan técnica como puede ser la española pero me ha sorprendido lo bien que compiten.

P. ¿Y la afición de vuestro equipo?

R. Es lo que más me llamó la atención cuando llegué aquí. Debuté en el primer partido después del parón invernal y, aunque estábamos en Segunda, en el campo había 22.000 personas que no paraban de animar a pesar del frío que hacía. Ha habido días que estábamos a menos 7 grados y mirabas a la grada y veías aficionados saltando y animando sin camiseta. Es una pasada.

P. ¿Os sorprende estar líderes a estas alturas de la temporada viniendo de Segunda División?

R. No nos sorprende porque el equipo compite muy bien. Solo hemos perdido un partido y fue porque nos pitaron dos penaltis. Todos los partidos los hemos competido y hemos tenido opciones de ganar en la mayoría, aunque es verdad que el equipo es joven y a veces eso se nota. Tenemos una media de edad de 23 años y yo con 28 soy de los mayores.

P. A nivel personal no te pueden estar saliendo mejor las cosas. A pesar de ser central, marcaste un gol en el estreno de la temporada. Primer partido en Primera y primer gol. Una buena manera de empezar la temporada. Y además ante uno de los equipos históricos del país, el Legia de Varsovia.

R. Sí, fue un momento inolvidable. Debutar en Primera División, marcar gol y encima contra el Legia, que es uno de los históricos del país, fue algo increíble. Además ganamos 3-1 que fue una gran manera de empezar la temporada.

P. Cuando llegaste al equipo ya había un jugador español, Igor Angulo (ex jugador de Athletic de Bilbao entre otros equipos) ¿Hacéis piña?

R. Para mi ha sido un apoyo muy grande. Antes de venir me escribió para explicarme la situación del equipo y cómo se vivía aquí. Me ayudó a buscar casa y para cualquier cosa que necesitara al principio siempre estaba ahí. Hemos hecho muy buenas migas, cuando estás fuera siempre que encuentras a alguien de tu país es más fácil coger confianza. Ahora, con el paso del tiempo, nos hemos hecho muy amigos y hacemos muchos planes juntos para salir con nuestras novias.

Esta temporada, con lo bien que están saliendo las cosas, Igor y yo andamos en cada partido con la coña de “joder, la que estamos liando”.  Él me dice “no te has visto en otra igual” y yo le contesto que “y tanto… ¡pero si hace dos años iba en silla de ruedas!”. Es un gran compañero y en el campo un gran jugador, de hecho es el máximo goleador del campeonato.

P. ¿Cómo fue ese momento de volver a jugar un partido oficial tras casi dos años de parón? ¿Has vuelto a sentirte futbolista?

R. A mi Polonia me ha cambiado la vida. Llegué a pensar que no volvería a jugar al fútbol. Algunos doctores me dijeron que pensara en buscar un trabajo o volver a estudiar, incluso uno me planteó que podría solicitar la invalidez. En ningún momento me planteé nada de esto porque lo quería era jugar al fútbol y por suerte he podido seguir haciéndolo aquí en Polonia.

P. Desde que llegaste la temporada pasada has sido titular. ¿Qué importancia ha tenido la figura de Marcin Brosz, el entrenador del equipo?

R. Fue la persona que apostó por mí y me ha dado esta oportunidad. Le estoy muy agradecido. Desde que llegué aquí ha confiado en mí y creo que las cosas están saliendo muy bien. Después de tanto sufrimiento con las lesiones ahora intento aprovechar al máximo cada momento porque nunca sabes qué puede pasar.

P. ¿Estás aprendiendo polaco? ¿Cómo te comunicas con tus compañeros y con el cuerpo técnico?

R. Esto es complicado (risas). Yo no hablaba casi nada de inglés y polaco menos… Ahora estudio los dos idiomas y con el inglés voy mejorando pero el polaco es realmente muy difícil.

Con los compañeros nos comunicamos como podemos, aunque con el buen ambiente que hay te acabas por entender. Ayuda también que un compañero polaco, Szymon Matuszek, habla español porque estuvo en la cantera del Madrid hace unos años y hace de traductor a veces.

Cuando hay que hablar algo más específico con el entrenador quedamos con el representante que me trajo y hacemos una charla a tres.

P. ¿Cómo es tu día a día?

R. Por la mañana tenemos que estar a las 10 porque el entrenamiento empieza a las 11 normalmente. Entrenamos dos horas entre el campo y gimnasio y luego comemos siempre el equipo junto, porque nos concentran en un hotel.  Cuando tenemos día libre voy a clase de polaco a las tres y media.

A las seis más o menos suelo salir a comprar o hacer algo y poco más. El clima tampoco ayuda y eso que yo al llegar en febrero lo crudo del invierno no lo he vivido. Mis compañeros me dicen que me prepare porque se llega a menos 20 y no quiero ni imaginarme lo que debe ser eso.

Sí que salgo de vez en cuando con mi novia, o con mi compañero Igor Antón, a cenar o a dar una vuelta, pero en general solemos quedarnos en casa. Veo bastantes series y películas. Tampoco hay mucho que hacer, aquí a las 9 hay muchos restaurantes que ya han cerrado.

P. ¿Cómo es Polonia y cómo son los polacos?

R. Los polacos son muy suyos. Yo soy una persona que tiendo a llevarme bien con todo el mundo y aunque no sepa inglés ni polaco interactúo mucho. Intento sonreír que creo que es un buen comienzo, aunque igual alguno me insulta y yo sigo sonriendo sin enterarme (risas).

Luego, Polonia es muy muy barato. Es algo que me llamó la atención al llegar. El país es precioso y se come muy bien, aunque estando fuera siempre echas de menos cosas de tu tierra. A mi desde que llegué todo me ha salido tan bien que solo tengo cosas buenas que decir de Polonia.

P. El Górnik es históricamente uno de los grandes equipos de Polonia. Tiene en sus vitrinas 14 ligas, aunque ganara la última en el 88. ¿Ayuda eso a que esta temporada a pesar de venir de Segunda División podáis estar peleando con los equipos de arriba?

R. Puede estar ayudando a que los aficionados, que quizá hayan vivido esto hace 30 años, tengan ganas de reeditar aquellos éxitos. Nosotros sabemos que es muy difícil y tenemos claro que hay que mantener la cabeza en su sitio: el Górnik es un histórico pero venimos de Segunda División. A partir de ahí, nosotros competimos cada partido y nos dejamos todo en el campo.

P. ¿Veis posible aspirar al campeonato?

R. El primer objetivo es hacer los puntos para asegurarnos la permanencia y clasificarnos para los playoffs por el título. [En la liga polaca compiten 16 equipos, los 8 primeros juegan unos playoffs por el título y los 8 últimos otro por no descender]

Nosotros queremos acabar la liga entre los 8 de arriba porque no solo significa disputar el campeonato, implica también tener la posibilidad de clasificarte para jugar en Europa el año que viene. Luego, yendo partido a partido como dice el Cholo, veremos dónde podemos llegar.

P. ¿Te reconocen por la calle?

R. Yo no vivo en Zabrze, vivo en Gliwici, que está a 10 minutos y sí que me conocen pero tampoco es una locura. Cuando he ido algún día a Zabrze lo he notado más, hay muchos niños que sí que te paran o gente que viene al entrenamiento y te saluda. Hay mucha más afición de lo que esperaba y sobre todo se nota en el campo porque vienen más de 20.000 personas y no paran de animar.

P. ¿Te gustaría volver a jugar en España?

R. Ahora mismo no. Aquí me siento valorado y estoy disfrutando como nunca de lo que más me gusta que es el fútbol. Estoy tan feliz que la verdad es que ni me lo planteo.

P. Aunque no sea para jugar, a Aranjuez sí que volverás…

R. Sí claro, siempre que puedo voy porque tengo allí a mis padres y a mis amigos. En Navidad cuando tengamos aquí el parón de la liga seguro que iré. Tengo muchas ganas de volver a Aranjuez.